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domingo, 30 de agosto de 2015

Oliver Sacks: El fascinado fascinante

No suelo usar este blog para cosas que no sean narraciones de diálogos filosóficos con niños, pero con Oliver Sacks ya hice otra excepción

Hoy, seis meses después de su hermoso y estimulante artículo en el New York Times donde anunciaba su enfermedad terminal, Oliver Sacks ha muerto.

He leído la mayor parte de la obra publicada de Sacks y debo decir que me he topado con pocas personas tan contagiosas en su entusiasmo como él. Estaba tan fascinado que resultaba fascinante.

Este verano leí su autobiografía On the Move. A Life. Algunas personas inspiran hablando de lo que hacen y de por qué lo hacen, en lugar de tratar de decirle a los demás qué deben hacer. Oliver Sacks era una de ellas.

Me encanta su extraordinario talento para inspirar curiosidad y pasión por indagar a través del arte de contar historias. ¿No es eso lo que debe buscar la educación? No sólo inspirar a los niños, sino inspirarles para que inspiren a otros; hacerles conscientes de que su propia curiosidad y pasión tiene el poder de encender la pasión de compañeros, mayores y menores que ellos, y darles las herramientas y la oportunidad de narrar su curiosidad y pasión de manera que consigan justamente eso.

Me gusta la forma en que Sacks construye conexiones y celebra conexiones tangenciales, improbables, a veces aparentemente lunáticas. El gozo de conectar una idea con otra idea, nuestra experiencia con nuestras ideas, y con las ideas o experiencias de otros. La emoción de descubrir o inventar conexiones.

Leyendo prácticamente cualquier obra de Sacks, me veía en la desesperada necesidad de conseguir todos y cada uno de los libros o artículos que mencionaba, incluso libros sobre temas que desconocía por completo y en los que nunca antes había pensado. Y me preguntaba constantemente cómo era posible reunir más sentido en una sola vida.

Decía en aquel artículo en el que anunciaba que le quedaban pocos meses de vida: "Tengo que vivir de la manera más rica, profunda y productiva que pueda".  

Pero a diferencia de muchos, esta urgencia por vivir de forma rica y profunda no era un propósito de enmienda, sino un deseo de continuidad. Oliver Sacks se pasó los años ejemplificando el sentido de la vida de la que hoy se ha retirado con elegancia. Afortunadamente, gran parte de ese sentido permanece en sus libros.

Gracias.

Texto de Ellen Duthie. Cópialo o reprodúcelo, pero sé buena gente y ¡cita la fuente!

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